domingo, septiembre 06, 2009

Oslo, Bergen, Lofoten

El ritmo del tacto es diferente en Noruega.

Por todas partes, a cada palmo, la madera fluye entre los dedos, se desliza bajo los pies desnudos, cierra techos y alféizares y dinteles,

prolonga en su barniz la piel humana.

8 comentarios:

Beíta dijo...

Norwegian wood

:)

Julio Castelló dijo...

Siempre he creído que no descendemos del mono, sino del árbol...(Más allá del chiste.)
Si eso fuera posible, diría que te superas.
Y te lo diré...
Un abrazo grande.

Amparo dijo...

¿¿¿Prolonga en su barniz la piel humana????? AHHHhhhhh
Me encantan también las fotos.
(alféizares, menuda palabra para atraversarla sin daño)


Abrazo

la tua mamma dijo...

¡Que maravilla!

veridiana dijo...

La naturaleza envolvente, esos árboles enmarañados, suscita una sensación de hechizo incontrolable.

Un beso

Claude Lacombe. dijo...

Es la primera pluma de madera que veo.

Gigagntescas fotos.

Abrazos cinéfilos.

Óscar Santos Payán dijo...

Siempre es hermosos visitarte. Un abrazo

ca dijo...

Hermosas fotos, da gusto alcanzar con ellas todas las sensaciones. Un saludo.