martes, noviembre 21, 2017

Ahora (II)

Para Andreu Navarra


   Tras poquísimas semanas de clase, con la mera explicación del Timeo Danaos et dona ferentes, una alumna de 4º de la ESO me pide que le preste la Eneida. Al principio, injustamente escéptico como soy a estas alturas, no me lo creo y esbozo una tibia advertencia. No la acepta: tiene que leerla. Me insiste por los pasillos. El lunes se la dejo; lleva mi nombre y mi firma en el frontispicio amarillento. Titubeante caligrafía de diciembre de 1997. Veinte años.

   Hay esperanza, claro que hay esperanza. Incluso si no la termina, no ha hecho más que empezar.