lunes, mayo 05, 2008

Artesanía del relato (II)

Cualquier sutil concesión al dogmatismo puede hundir incluso el texto más hermoso. Curiosamente, la tibieza resulta un lastre narrativo todavía menos excusable.

12 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Quizás a medio camino entre la tibieza y el dogmatismo se encuentre no ya la virtud, sino las entrañas de una buena narración.

amparo dijo...

De acuerdo con lo anterior.
Y: a cada cuento según su necesidad.

En primavera parece que no hay lunes.

Abrazos

Antonio Azuaga dijo...

Como bien apunta Antonio Serrano, extrayendo la esencia de tu entrada, es la ponderación aristotélica la que marca el ritmo. Sin embargo, ¡es tan tentador (o necesario), a veces, dar vía libre a la intransigencia para que la planta de la idea no se asfixie!

Un abrazo.

ana dijo...

Lo leve es sólido.

ana dijo...

Durante un tiempo indefinido me voy a retirar (del mundo y de la blogosfera) que no doy para más. Sabes donde encontrarme.Dejo a Anne Carson de guardiana.Besotes.

ana dijo...

Mi amigo Lichtenberg nos dice:

He notado claramente que tengo una opinión acostado y otra parado.

Pues eso.
Besotes hasta pronto.

maría nefeli dijo...

Delicado...y exacto...
Gracias, de parte de Raúl y mía, por los libros.
Un beso

tournesols dijo...

"la vida es un error, una trágica comedia de equivocaciones en la que todos estamos dominados, como perritos, por el sexo, y condenados, como humanos, por la conciencia. la vida es una tragedia equivocada en la que un cómico, por error, actúa como un perro sin conciencia y lo condenan por humano. lo humano es un dominio de los perros en el que el sexo se equivoca en una cómica tragedia de la conciencia. la conciencia es una equivocación en la que el perro del sexo domina el error de la vida. el error es la condena del humano que, consciente de la tragedia que es su vida de perro, domina el sexo como si éste fuera una equivocación. la equivocación es el perro de la conciencia cuyo sexo condena a los humanos a ser dominados por el error. el dominio es la conciencia de la tragedia humana de ser perros por equivocación. en la primera edad de la vida nos domina el sexo y en la última, el remordimiento. el remordimiento es el sexo dominado y no convertido en una deliciosa comedia de equivocaciones en la que la conciencia trágica se convierte en un perro error".



Basura. Héctor Abad Faciolince.

u minúscula dijo...

me molas
me gusta que sentencies

Carlos G. Casares dijo...

Un buen dogmático es aquel que se expresa tibiamente... Esos son los mejores, aunque hay muchas especies claro.

Pero:
Literatura dogmática = mala cosa
Literatura tibia = peor cosa

Buena literatura = muchas veces la que sientes como un dogma tibio, como propio. Pero esto puede ser que sólo les pase a los hombres (es que somos unos agresivos) porque buscamos en todo lo leido un arma y un dogma es una idea fuerte capaz de imponerse a todos nuestros rivales.

Un saludo Francisco
PD. Te voy a robar un poema para mi blog.
PD2. ¡Qué leches! En general la literatura es puro dogma.

soperos dijo...

elegir, entonces, con el tacto.

besos,
òscar.

samsa777 dijo...

Gracias a todos por vuestras perspectivas: como siempre, el diálogo enriquece.