Cruzar el Rubicón no significa sólo entrar en la Historia.
Cruzar el Rubicón también conlleva enlodarse la piel bajo las armas; perder mucha de la impedimenta en la corriente; contemplar un destello de pavor en la pupila de jinetes y caballos; formar parte indivisa de la unánime impotencia de los hombres.
Cruzar el Rubicón también conlleva enlodarse la piel bajo las armas; perder mucha de la impedimenta en la corriente; contemplar un destello de pavor en la pupila de jinetes y caballos; formar parte indivisa de la unánime impotencia de los hombres.
Francisco J. Martínez Morán
